jueves, 21 de agosto de 2008

COMPONENTES DE LA PERSONALIDAD.

Integran la personalidad componentes físicos y componentes psicológicos. Los primeros tienen innegable importancia, pero lo que más define la identidad de cada individuo son los componentes psicológicos. Entre éstos existen elementos hereditarios; pero también influyen las condiciones adquiridas ya sea en forma involuntaria como las adquiridas deliberadamente, que son elegidas libremente.
Por condiciones adquiridas involuntariamente, se entienden los caracteres resultantes del ambiente social y familiar, y por vía de la educación.
Las condiciones adquiridas voluntariamente, son las que provienen de las actividades propias de carácter cultural y de las decisiones voluntarias acerca de su propia persona.
Los componentes más reconocidos en Psicología de la Personalidad son:
1. FÍSICO: La composición orgánica — dada por las características somáticas (corporales) y psicológicas básicas y permanentes; que dependen fundamentalmente de la herencia biológica, pero que no está libre de las influencias ambientales (alimentación, traumas infantiles, etc.)
2. INTELIGENCIA: La inteligencia de una persona está formada por un conjunto de variables como la atención, la capacidad de observación, la memoria, el aprendizaje, las habilidades sociales, etc., que le permiten enfrentarse al mundo diariamente. El rendimiento que obtenemos de nuestras actividades diarias depende en gran medida de la atención que les prestemos, así como de la capacidad de concentración que manifestemos en cada momento. Pero hay que tener en cuenta que, para tener un rendimiento adecuado intervienen muchas otras funciones como, por ejemplo, un estado emocional estable, una buena salud psico- física o un nivel de activación normal.
La inteligencia es la capacidad de asimilar, guardar, elaborar y utilizarla para resolver problemas cosa que también son capaces de hacer los animales e incluso los ordenadores. Pero el ser humano va más allá, desarrollando una capacidad de iniciar, dirigir y controlar nuestras operaciones mentales y todas las actividades que manejan información. Aprendemos, reconocemos, relacionamos, mantenemos el equilibrio y muchas cosas más sin saber cómo lo hacemos. Pero tenemos además la capacidad de integrar estas actividades mentales y de hacerlas voluntarias, en definitiva de controlarlas, como ocurre con nuestra atención o con el aprendizaje, que deja de ser automático como en los animales para focalizarlo hacia determinados objetivos deseados.
Una de las definiciones que mejor se adaptan a nuestra forma de entender el término, es la que nos dice que inteligencia, es "la aptitud que nos permite recoger información de nuestro interior y del mundo que nos circunda, con el objetivo de emitir la respuesta más adecuada a las demandas que el vivir cotidiano nos plantea", según acuerdo generalizado entre los estudiosos del tema depende de la dotación genética y de las vivencias que experimentamos a lo largo de la vida.
Actualmente, distintos especialistas en el área de la Psicología, de la Filosofía y de la Educación, han estudiado y acordado que las principales teorías de la inteligencia se pueden traducir en tres: Inteligencias Múltiples, Inteligencia Emocional e Inteligencia Moral.

1.- TEMPERAMENTO: Conformado por aquellos modos de ser y de comportarse, que siendo procedentes de factores hereditarios se fundamentan en estructuras constitucionales; aunque igualmente está influido por factores provenientes de la educación y el aprendizaje. Es una expresión dinámica y afectiva emergente de los factores constitutivos, que resultan característicos del individuo.
Con respecto a la biotipología y la constitución física del ser humano, el investigador Sheldom describe temperamentos asociados a la actividad digestiva, muscular o intelectual, distinguiéndose, según sea el desarrollo predominante de alguna de esas capas.
2.-CARÁCTER: expresión que idiomáticamente alude a aquello que individualiza precisamente (etimológicamente alude a algo marcado o una incisión realizada, como en la escritura cuneiforme), de modo que puede calificarse como aquellos componentes que expresan de una manera más individualizada y distintiva el modo de ser y comportarse de una persona en particular.
El carácter es un componente que se ve fuertemente influido por el ambiente, la cultura, la educación, el entorno social y familiar, el núcleo de amistades o de trabajo, etc. En cierto sentido, resulta de la forma en que los componentes constitucionales del temperamento, son moldeados a lo largo de su desenvolvimiento en el ambiente familiar, educacional, social; y sus condiciones personales se desarrollan en cierta dirección.
Uno de los factores esenciales del carácter es la voluntad unida al temple, como expresión del autodominio sobre los propios comportamientos; especialmente en las decisiones personales que importan ejercer la libertad, pero que a la vez se condicionan por el deber, la responsabilidad, y el respeto a límites sociales o morales.

MISTERIO BAJO LA MÁSCARA (RELATO)
Cuenta una leyenda, que pocos conocen, que alguien misterioso se presentó una vez en una fiesta de carnavales, cubriendo su rostro con una extraña máscara negra, que ni siquiera estaba decorada, por lo que la gente se burlaba de él y hacía mofa por la poca originalidad de su disfraz. Hablaban unos con otros y nadie le conocía; mientras tanto él charlaba con todo el mundo. Era tan natural en su comportamiento, que parecía que su máscara y él, eran una misma cosa.
¡Vaya disfraz! decían y se vanagloriaban de sus disfraces, mucho más vistosos y originales. Pero lo que no sabían era que aquel hombre no iba disfrazado, y que por causa de un accidente se veía obligado a llevar la máscara para cubrir sus cicatrices. Y tanto se burlaron de él, que hizo parar la música, se subió al escenario y arrancando la máscara de su rostro, dejó al descubierto sus cicatrices mientras les decía “yo llevo una máscara, que cubre mis cicatrices, para no dañar la sensibilidad de cuantos me miran, aunque se rían de mí, pero vosotros os habéis colocado vuestras máscaras para esconder vuestro egoísmo, vuestra insolidaridad, vuestras miserias y vuestra cobardía, para herir a conciencia la sensibilidad de personas como yo”.
Se hizo el silencio más absoluto y, como si se hubieran puesto de acuerdo, se fueron quitando sus máscaras, que dejaron abandonadas por el suelo, y se dirigieron a él. Primero le miraron atemorizados, luego uno de ellos se atrevió a acercarse y le tendió su mano pidiéndole perdón, acto que repitieron todos los demás. Aceptó sus disculpas y pudieron terminar la fiesta felizmente.
Y dice la leyenda que, desde entonces, el día de carnavales, han dejado de disfrazarse, que solo llevan una máscara negra, que luego se quitan para bailar y pasan así hasta la madrugada.